El gimnasio de nuestra Escuela San Vicente de Paúl se transformó el día de ayer, martes 25 de marzo, en un espacio de profunda oración y alegría. En una atmósfera cargada de fe, las Hijas de la Caridad de nuestra comunidad reafirmaron su compromiso de entrega total a Dios y al servicio de los más humildes.
Unidos como Familia Vicentina, compartimos la emoción de acompañar a Sor Juana Romero, Sor Isabel Cayuba, Sor María Morales y Sor Candelaria Velásquez, en la renovación de sus votos. Este acto no fue solo un rito individual, sino un testimonio público de amor que fortalece la identidad de nuestra comunidad educativa y misionera.
La Eucaristía, presidida por el Padre Mauricio Andrade, fue el marco perfecto para este encuentro. En las graderías, el respeto de los alumnos de 7mo y 8vo básico se unió al afecto de funcionarios, apoderados y miembros de la directiva.
La presencia de las voluntarias ASEVINAS de la Región y algunos miembros del Centro Familiar Vicentino de Alto Andacollo dio cuenta de la magnitud de esta red de caridad. Nuestro director, Don Rigoberto Barrera, expresó un sentido agradecimiento a las hermanas, destacando que su dedicación es el motor espiritual que impulsa nuestra labor diaria.
Hacia el final de la ceremonia, Sor Juana Romero y Sor María Morales compartieron palabras de profunda gratitud, agradeciendo a todos los presentes por ser parte de este camino de fe. Sus sonrisas y su sencillez recordaron a los asistentes que la verdadera alegría reside en el servicio desinteresado.
¡Que San Vicente de Paúl, Santa Luisa de Marillac y la Virgen de la Medalla Milagrosa las bendigan siempre!
Fuente: Área de Comunicaciones.
Fotografías: Área de Comunicaciones.
Escuela San Vicente de Paúl.

